Poesía

Esa verdad que nos trasciende. Esa llama que nos inflama la boca y explota desde adentro y se va volando.

Primer Aullido

Yo aullo espeso y filoso sobre la marea de cráneos que repta. Aullo porque si no reviento.
Y mi aullido es un espejo donde se miran la luna de plata y las diez mil runas del cielo negro, y con un poco de suerte tus ojos también.
Mi aullido es espejo de agua. Y son alas para los que viajan en el viento nocturno, o noche para el que anda con los ojos siempre cerrados, o luz para mí que trato de abrirlos.
¿Es mi boca que aulla, o es el aullido el que me escupe al despegar?

Raconto

in

01

pájaro de mediodía
¿En qué fantástica lutería
bruñeron los metales de tu voz?

02

Atravesamos mareas mercuriales
y la noche se desenvolvió sola,
perfumada.

03

Cenamos juntos un ritual simple,
vaguada espesa de lo otro y lo mucho,
de sueños que palidecen de que estemos.

04

¿ Y toda esta oscura densidad
refluyendo lenta desde los filos?
Anuncia la gloriosa venida del Sol.

05

¿Cómo quema el Amor?
Consumiendo al Árbol Seco
para que brote en Llama.

06

Evocaré uno a uno tus nombres
y la palma tinta, suave y abierta,
y la dulzura única del Hogar.

Esperando un guiño

in

Una larga cascada de rostros de ceniza.
Un chorro de máscaras grises, con los ojos velados por el simulacro.

Y por dentro el Fuego.

Siempre...

el Fuego.

Yo me pregunto...

si el Dios que se mira humano en el espejo con esos ojos nublados se demora porque su amor y su belleza están en todas partes o si está esperando un guiño tuyo o mío.

Yo mejor me olvido y te sonrío, mientras miro tu milagro con ojos medio ciegos, medio cerrados, y te invito a caminar juntos por este mundo que también nos mira más allá de la ceniza.

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