Primer Aullido

Yo aullo espeso y filoso sobre la marea de cráneos que repta. Aullo porque si no reviento.
Y mi aullido es un espejo donde se miran la luna de plata y las diez mil runas del cielo negro, y con un poco de suerte tus ojos también.
Mi aullido es espejo de agua. Y son alas para los que viajan en el viento nocturno, o noche para el que anda con los ojos siempre cerrados, o luz para mí que trato de abrirlos.
¿Es mi boca que aulla, o es el aullido el que me escupe al despegar?
Pero el mar de cráneos de ceniza nunca aulla.
Reptan palpando noche, acariciando un silencio que a mí se me hace angustioso.
Quizás un día el mar sea un mar de mariposas o un mar de ojos negros mirándome aullar.